Trabajadoras/es docentes, no docentes, investigadoras/es y graduada/os de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Sobre el balotaje del 22 de noviembre
Las/os
abajo firmantes (trabajadoras/es docentes y no docentes,
investigadoras/es y graduadas/os de la Facultad de Humanidades y
Ciencias de la Educación, UNLP), coincidimos en defender los avances que
se han producido en el sistema universitario argentino en el marco de
las políticas estratégicas que el Estado nacional viene implementando
desde el año 2003.
Evidencia
de ello es el incremento en la matrícula universitaria, debido tanto a
la creación de 15 nuevas Universidades nacionales en diversos lugares
del país, como a las políticas que han hecho posible que jóvenes que
veían restringido el acceso a la educación superior, consideren ahora
los estudios superiores como parte de su proyecto de futuro. Entre 2001 y
2010, la población universitaria aumentó un 55%, llegando a 4 millones
de personas con experiencia universitaria. En el mismo sentido, se
mejoraron las condiciones de trabajo de los docentes y no docentes
universitarios, con un aumento en la dotación de las plantas, mejoras
edilicias, paritarias con recuperación del salario y el logro del
Convenio Colectivo de Trabajo. También en el período 2003 – 2015 se
produjo un aumento exponencial de las becas para la formación de
investigadores; se amplió la carrera del investigador profesional, y se
puso en marcha una política sistemática para la repatriación de
investigadores del exterior. Además, a través de proyectos de extensión y
voluntariado, las políticas universitarias desarrolladas en este
período han permitido una presencia más intensa y significativa de las
Universidades en el trabajo territorial, y una intervención en las
problemáticas que enfrentan distintos actores sociales en situaciones de
vulnerabilidad.
Sin
dudas, este rol de la Universidad y de nuestra Facultad en particular
se ha sustentado en un contexto político más amplio, que ha generado
mejores condiciones de posibilidad. En el período 2003 – 2014, la Argentina pasó de destinar el 3,7% del PBI a educación, a destinar el 6,5%. Se
crearon 1.965 escuelas que beneficiaron a 870.000 alumnos, con nueva
infraestructura educativa. Nuestro país tiene un 80% de cobertura en la
escuela secundaria, 24 puntos más que el promedio regional. En primaria,
Argentina se encuentra 13 puntos por encima de otros países de América
Latina. El nivel de retención hasta el último grado es del 93%, mientras
que en la región es del 85%. El
programa Conectar Igualdad entregó 5.2 millones de netbooks a
estudiantes de todo el país, al tiempo que 700.000 personas ingresaron a
la educación pública mediante PROGRESAR.
Este
crecimiento inédito de la educación pública y de la investigación no es
un hecho aislado: se sostiene en una concepción de lo público que ha
vuelto a instalar el Estado como garante de la inclusión y del acceso a
derechos. En este sentido destacamos, entre otras medidas, la defensa
del crecimiento económico ligado a un sostenido desendeudamiento externo, la reestatización de YPF y de Aerolíneas Argentinas, la Asignación Universal por Hijo, la reestatización y ampliación del sistema jubilatorio, la Ley de Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género, la reactivación de las paritarias, la Ley de Reparación histórica de la agricultura familiar, y las políticas de memoria, verdad y justicia.
Estas políticas son hoy un piso que queremos defender.
El
PRO y su candidato a presidente, Mauricio Macri, se expresaron
sistemáticamente en contra de ellas. Sus acciones de gobierno y su
actividad legislativa así lo vienen demostrando. Tenemos la certeza de
que, en su candidatura, no hay una voluntad de sostener estas políticas que consideramos fundamentales.
Desde
el compromiso con una sociedad inclusiva, con un Estado que garantice
la ampliación de derechos y una Universidad que siga apostando por el
desarrollo de un país con inclusión, creemos que este piso debe ser
defendido, ampliado y profundizado. Llevaremos adelante las luchas que
permitan mantener lo conseguido y demandar lo que falta. Creemos que, en
la coyuntura electoral, se juega hoy la defensa de todas estas
reivindicaciones. Por ello, acompañamos con el voto a la fórmula
presidencial del Frente para la Victoria, conformada por Daniel Scioli y
Carlos Zannini.